martes, 5 de enero de 2010

Visión Psicofísica de la Reflexoterapia: Los pies como reflejo del alma





La Reflexoterapia Podal o lo que una gran mayoría de personas conocen como Reflexología "traducción literal del inglés de Reflexology", es una técnica ancestral de reequilibrio cuyo origen se ubica en oriente China y su antigüedad es incalculable, unos 5.000 años. Actualmente, esta técnica terapéutica está siendo utilizada cada vez por más personas que la han descubierto y conocen su eficacia: se trata de un reconfortante masaje en los pies, en los cuales está reflejado el cuerpo y todos los sistemas orgánicos o funcionales; actuando de forma precisa sobre las determinadas zonas reflejas, podemos llegar a conseguir salud, armonía y bienestar a nivel físico, psíquico y emocional.
Los pies, sus huesos, sus tejidos, su sistema vascular y linfático, sus arcos, su estructura y configuración, están especialmente diseñados para proporcionarnos un vehículo perfecto para movernos por la vida. Al andar, se va grabando paulatinamente en ellos todo lo que vivimos y como lo vivimos, es decir, en nuestros pies queda impresa la huella de nuestra existencia y su tratamiento reflejo o cuidado de los mismos mediante el masaje, puede transformar nuestras limitaciones debidas al dolor o malestar que nos producen cuando están enfermos, sobrecargados o maltrechos. Los pies tienen el poder de reactivar las fuerzas autocurativas de equilibrio y armonía bloqueadas en su interior, mediante la aplicación de masajes de reflexoterapia podal por unas manos expertas. Pero la reflexoterapia podal, a su vez, nos da claves para poder entender los conflictos emocionales o psicológicos subyacentes.

Nos ofrece la posibilidad de interpretar en el idioma de los pies, la verdadera identidad de los conflictos profundos, de aliviarlos, transformarlos, transmutarlos y de romper las cadenas que nos limitan. Los pies cuentan historias silenciosas, que dependiendo de su estructura, configuración, tamaño, posición, marcas, señales, etc., retratan rasgos de personalidad de sus propietarios, además de sus posibles alteraciones físicas. Vamos a desvelar a continuación, algunas de estas curiosidades reflejas. Si miramos un pie desde su borde interno o medial descubriremos el perfil de una persona sentada (ver figura 1). Esta imagen sorprendente tiene una similitud impresionante con nuestro cuerpo y el eje del mismo; nuestra columna vertebral.

Los dedos representan la cabeza y los órganos de los sentidos, en la planta están asentados los órganos internos (ver figura 2), en el dorso se refleja el tórax y el abdomen, los talones configuran los glúteos y en la parte baja de la pierna, incluidos los maléolos, encontramos el muslo y la rodilla. En sus huesos podemos encontrar una configuración estructural casi perfecta con nuestra anatomía. El borde óseo interno de un pie lleva impreso el sello de nuestra columna vertebral y sus curvaturas, el maléolo interno refleja la sínfisis púbica y el externo la cadera.






En una visión plantar, ambos pies, conforman la pelvis humana, los calcáneos y astrágalos junto con los huesos de las piernas tibias y peronés ofrecen una imagen casi mágica de la cintura pélvica. Estas "casualidades" anatómicas del pie con la figura humana, nos pueden hacer entender más fácilmente los aspectos psicofísicos implícitos. Por ejemplo, un pie cavo con los arcos longitudinales elevados, seguramente nos mostrará que su propietario/a tiene una curvatura lumbar muy pronunciada, lo que se conoce como lordosis lumbar o hiperlordosis lumbar.

Dependiendo del grado de elevación del arco plantar, nos describe una personalidad con tendencia al altruismo, suelen ser personas que no necesitan establecer vínculos sólidos en el mundo en el que se mueven, se podría expresar como individuos que se sienten ciudadanos del mundo. Cualquier ciudad o país les puede resultar atractivo para vivir, estudiar o trabajar, no suelen necesitar arraigarse a lugares o personas. Podrían recorrer el mundo con una mochila a la espalda y poco más. Suele ser gente idealista, soñadora y tener miedo a comprometerse o implicarse demasiado. Si el grado de elevación del arco es importante, puede parecer que pasan por la superpie de las cosas o situaciones como sin rozarlas, pueden dar una imagen de "pasotismo" o "despreocupación", pero hay que entender que ellos al igual que sus pies no tienen una gran superficie de apoyo, por tanto, necesitan menos que otras personas una seguridad material, afectiva o social importante. En ocasiones un grado exagerado de arco, puede implicar que lleguen a sentirse desconectados de la realidad, vivir en un mundo fantasioso e imaginativo como el del "cuento de la lechera".

Las personas con un pie plano, por el contrario, necesitan tener bien establecidas las bases sobre las que apoyar sus vidas, sentirse bien arraigados a lugares o a personas. Suelen tener tendencia al materialismo, pero no por egoísmo, sino porque al igual que sus pies apoyan toda su superficie plantar, necesitan un firme asiento material, afectivo o social para estar tranquilos. Les desestabilizan los cambios de residencia, trabajo o país si no hay una seguridad preestablecida. Los niños con pies planos requieren más atención de su mamá o entorno, que los que tienen un arco normal o elevado. Los dedos de los pies, como hemos comentado anteriormente, nos hablan de la cabeza y de los órganos de los sentidos, representan la mente y la percepción de las cosas. El dedo gordo es el reflejo del cráneo y contiene el encéfalo, sede de nuestro intelecto. Un dedo gordo grande, potente y bien configurado nos indica una persona con un gran potencial mental, cierta genialidad; mientras que un dedo pequeñito y desproporcionado nos puede mostrar una personalidad insegura, influenciable, manipulable o susceptible. Los dedos segundo y tercero reflejan la visión. Si están rectos, bien alineados, sin marcas, durezas, enrojecimientos o callos, tendremos una percepción visual perfecta, sin distorsiones. Veremos las cosas como en realidad son, sin interferencias emocionales. Si el segundo dedo es muy largo, proporcionalmente hablando, y sobrepasa el dedo gordo lo que conocemos como "pie griego"; estamos ante una persona con unas cualidades excepcionales para ver más allá de lo normal.

Podría traducirse como clarividencia o una gran capacidad intuitiva: visionarios, en el mejor sentido de la palabra. Pueden captar visualmente cosas que generalmente no vemos, tienen una antena parabólica visual que les permite recibir información extraordinaria. Los órganos sensoriales de la audición están representados por el cuarto y quinto dedo. De igual forma que en el caso anterior, marcas, durezas, enrojecimientos o mal alineamiento podría indicar distorsiones perceptivas de lo que oímos o cómo lo interpretamos.

Un dedo cuarto ancho y grande, nos habla de una persona con unas cualidades auditivas impresionantes, que además de disponer de una gran capacidad para oir, sabe escuchar y comprender a sus interlocutores captando palabras no pronunciadas y estados de ánimo no manifiestos.

Otra curiosidad que nos puede ser útil conocer para saber a quién podemos confiar un secreto, es la situación del quinto dedo visto desde la planta. Si esta pegado al cuarto, o por el contrario, existe un espacio entre ambos. Si existe hueco entre cuarto y quinto dedo, a la persona sin querer se le escapa lo que oye. Si el quinto dedo está muy pegado al cuarto, la persona guarda lo que le cuentan.

Un padecimiento bastante común especialmente en la población femenina, es el juanete. Su connotación psicológica es digna de ser mencionada ya que conocerla, puede significar un cambio de actitud importante para alejar el sufrimiento. Las personas con juanete "hallux abductus valgus", tienen tendencia a volcarse más en los demás que en sí mismos, lo cual implica conflicto interno. Suelen ser personas que no se quieren, se cuidan o se miman lo que deberían y se desviven por mimar, cuidar o querer a otros. Lo suelen hacer con agrado, ya que reciben a cambio la recompensa del reconocimiento buscado de forma inconsciente, sintiéndose con ello más felices al incrementar su autoestima. Pero no siempre hay reconocimiento; y no siempre el entorno se comporta de la forma que cabría esperar, mimándoles, cuidándoles o queriéndoles cuando lo necesitan, y éste es el problema principal del conflicto. La inflamación, el enrojecimiento y el dolor de los juanetes nos hablan de desequilibrios en los sentimientos de interdependencia que mantenemos en la vida.

Las personas con juanetes tienen una tendencia a darse o volcarse en los demás, si conocen y entienden en profundidad este rasgo de personalidad implícito en esta característica podal y se ponen en tratamiento, pueden sentir el milagro de transformar sus vidas y dejar de sufrir físicamente del dolor de los pies y del dolor del alma asociado.

Los pies son muy sabios y nos hablan silenciosamente de conflictos que a veces se escapan a nuestra conciencia, reflejan al ser humano holístico, completo o global; cuerpo, mente y espíritu conforman nuestros pies y en ellos queda impresa la huella de nuestra vidas y sus avatares.

Espero, a través de estas líneas, haber conseguido llamar la atención sobre la importancia de los pies y lo que ellos pueden llegar a transmitir por medio de su especial morfología. Os invito a profundizar en este mundo mágico de la reflexoterapia podal: una antiquísima técnica oriental que hoy en día y después de miles de años recupera vigencia, ofreciendo una renovada y actualizada identidad.



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